O noso AOS

team building
Dic11Después de pasarnos todo el año trabajando como rabbits enanos, decidimos dedicarnos unos días a nosotros mismos. Empaquetamos los portátiles, cogimos el coche y nos fuimos de retiro a una preciosa casa en Darbo a pensar. He aquí algunas conclusiones.

Por :NO{legaltech}
// Son 502 palabras. Esto se lee en, nah, 2 minutos, 30 segundos.

Aprovechando el puente de diciembre, los rabbits nos hemos ido de retiro espiritual. No íbamos con ninguna idea en la cabeza, pero a toro pasado diríamos que conseguimos algunos objetivos "espontáneamente":

- estrechar lazos entre los miembros del equipo

- revisar lo que ha supuesto el 2018

- fijar algunos hitos para el 2019

- abordar algún proyecto pendiente por falta de tiempo en el día a día.


Escogimos una casa en la parroquia de Darbo, cerca de la playa y con vistas a las Islas Cíes. Levantarse y verlas es algo que no tiene precio, además e resultar un entorno ideal para los ejercicios de yoga de Bárbara...y las carreras por la playa con Fito.


Llegamos a destino el viernes por la tarde. Soltamos las mochilas, compramos provisiones y nos acurramos todos junto al fuego en el salón escuchando a Pepe como maestro de ceremonias. Decidimos como primer paso lanzar ideas y allá nos pertrechamos con bolis y post-its, asignando tiempos y definiendo qué haríamos en los siguientes días.

Para el sábado ya le habíamos cogido el truqui, y ehí estábamos, analizando problemas y aportando algunas soluciones con juegos como los 5-Why, donde nos dimos cuenta de que  cada uno de nosotros ve el mismo probema de una forma diferente; el antiproblema, que al final no fuimos capaces de sacar adelante porque nos perdimos en otras disquisiciones filosóficas sobre los valores de la empresa y lo que resulta más importante para cada uno; estuvimos revisando GIT para dolor de cabeza de Bárbara; hicimos impros, nos imitamos los unos a los otros, desvelmos algún secreto, nos tumbamos a la bartola, algún rabbit se levantó con resaquilla, nos trolemos con canciones bizarras, cantamos ópera, discutimos proyectos, nos confesamos sueños imposibles que quedan guardados para el 2019...

Otro gran descubrimiento fue que aumentamos (al menos un poco) el factor bus del equipo: a cuantas personas tiene que atropellar un autobús para que el equipo deje de funcionar. Al final somos  varias personas haciendo cada día cosas diferentes, por lo que el riesgo de que ocurra algo (no tiene que ser una desgracia, pueden ser vacaciones) y nos quedemos cojos de una pata es muy grande si cada uno sabe mucho de lo suyo y nada de lo de los demás. Los abogados son más o menos intercambiables pero Pepe, ay amigos, Pepe es insustituible. Después de ser torturados con un taller muy práctico para conseguir aprender el maldito deploy sin romper cosas, al final nos confesó que había creado un script precisamente para automatizarlo. Pero claro, nos lo dijo al final, no fuera a ser que alguno pasara de aprender el proceso igualmente. Como nos conoce.

Nos regalamos una buena comida el domingo, y además confirmamos nuestras sospechas cuando empezamos esta aventura con NoLegalTech: puedes tener una idea de mierda, como dedicarte a la consultoría legaltech, y triunfar igualmente porque al final, lo más importante, es el equipo.

Y el próximo año, si seguimos por aquí, el finderabbit en la nieve. Veréis que risas.


Publicado el 11 de diciembre de 2018