Guía de Supervivencia 2.0

Guía de Supervivencia 2.0
Ago01¿Estás pensando en dejar tu empresa y no sabes muy bien qué puede ocurrir? Pues te dejamos un par de escenarios posibles para que los consideres, y que no te pillen con la pata cambiada de sitio. Algunas veces la realidad supera a la ficción.

Por :NO{legaltech}
// Son 1619 palabras. Esto se lee en, nah, 8 minutos, 5 segundos.

Mirad, da igual las veces que intentemos llevar una mínima planificación de publicaciones en el blog, porque semana a semana nos puede la realidad. Existen situaciones que como abogado te planteas "no es posible que esto ocurra jamás de los jamases" pero ya viene el mundo real a desmontarte tus dogmas de fe, y sí ocurren. En las últimas dos semanas nos ha llegado prácticamente la misma consulta, en tres situaciones similares, algo así como:

"Hola rabbits, soy desarrollador/programador/algo del palo y les he dicho a mis jefes que me iba de la empresa porque estoy hasta los c***/no los aguanto/he encontrado una mejor oportunidad/me apetece otro proyecto/whatever."

Y no te creerás lo que ocurrió a continuación. Nosotros tampoco nos lo creíamos, por eso nos hemos animado a escribirlo y a proponer una pequeña guía de supervivencia en tu empresa.

Escenario 1: Mi jefe me ha amenazado con que no me puedo ir de la empresa.

Ni caso. Salvo que tengas como los futbolistas una cláusula de permanencia, tú como empleado te puedes ir cuando quieras. E incluso cuando existen estas cláusulas en los contratos, algo así como "no podrás marcharte hasta que finalice el desarrollo" suelen ir acompañadas de penalizaciones por abandonar antes. Podrías asimilarlo a un contrato por obra y servicio, porque hasta que no finaliza el servicio no se acaba el contrato, pero el Estatuto de los Trabajadores en su artículo 49 recoge como motivos de finalización de un contrato la dimisión, cumpliendo con unos requisitos formales (que avises a la empresa) y el período de preaviso funciona además como el día de reflexión en las votaciones: si lo piensas mejor, puedes cambiar de idea. Pero estamos convencidos de que lo has meditado bien y una vez que decidas que te quieres ir, da un poco igual lo que tu jefe te diga. Coges y te vas.

Quizá una mejor estrategia para que te quedes sería preguntarte o averiguar los motivos de tu marcha, y ofrecerse a negociar mejores condiciones o cambios en la relación laboral pero vaya, que tengas claro que los tiempos de los señores feudales ya se acabaron y que eres libre como un pajarillo para volar a otro nido. Preavisando, por supuesto, y sin dar mayores explicaciones.

Escenario 2: Mi jefe me ha dicho que no puedo trabajar en una empresa del mismo sector.

Mira bien el contrato que firmaste con la empresa. ¿Tienes una cláusula de exclusividad, que indique que no puedes trabajar para nadie más salvo para tu empresa? ¿Se extiende más allá de la duración del contrato? ¿Te han pagado un extra por esa exclusividad? Si has respondido a estas preguntas con un NO, entonces no hay problema.

Siguiente cuestión que debes mirar en el contrato: ¿tienes un pacto de no concurrencia? ¿Se limita la posibilidad de que después de tu empleo puedas montar una empresa o trabajar en una que se dedique a lo mismo? Digamos que trabajas en una empresa de software para juguetes infantiles, ¿te prohíben hacer trabajos de desarrollo de juguetes infantiles o de juguetes en general? ¿Por cuanto tiempo? Para siempre no vale. ¿Te lo han pagado? Si las respuestas siguen siendo NO, pasa de tu jefe.

Escenario 3: Mi jefe me ha dicho que no puedo volver a programar nada similar a lo que ya he programado en esta empresa.

No se nos ocurre ejemplo más sencillo que el utilizado por uno de nuestros "consultantes": si yo soy carpintero y hago sillas para la empresa, cuando me vaya ¿ya no puedo hacer sillas? Pues efectivamente, cuando te vayas podrás seguir haciendo sillas porque eres carpintero, lo que no puedes es (salvo que sea "madera en abierto" o "sillas libres") utilizar las sillas que has hecho para ellos.

Pueden quitarte esas sillas, pero no tu capacidad de diseñarlas, pensarlas, planificarlas, ejecutarlas, buscar los materiales, colaborar con otras empresas de muebles o venderlas a través de IKEA. Si tu profesión son las sillas, todo el conocimiento adquirido al fabricarlas y construirlas es tuyo y de nadie más. Ni siquiera de la empresa, salvo que tenga una patente sobre esas sillas en concreto XD

Será importante, si tu jefe es de esas personas que se lo toman todo por la tremenda y tiene un ejército de abogados, que tus próximas sillas las vayas haciendo en tu repositorio de sillas, línea a línea, con tus librerías o las que puedas utilizar, por si en algún momento te aparece con una reclamación de propiedad intelectual para que puedas justificar que ESA silla es TUYA desde el inicio. Lo capisci bene? Si esa silla la has hecho tú y podías hacerla, respira tranquilo.

(Ni siquiera vamos a ser pesados con el tema de las licencias que usáis para las p*** sillas, ya hemos escrito largo y tendido sobre eso...)

Escenario 4: Mi jefe me dice que mi código es suyo.

¿Qué te va a decir, alma de cántaro? Si te ha pagado por hacerlo. Mmmm, ¿te ha pagado por hacerlo? Relee este post de aquí y vuelve luego a este punto. Está claro que el código lo has hecho tú, que para eso eres el programador, pero lo has hecho para la empresa, por lo que siendo el padre de la criatura, lo que no puedes es disponer de él a tu antojo.

Ahora bien, ¿tenemos claro que lo has hecho para la empresa, dentro de las tareas que te habían encomendado? Si la respuesta es NO (¿has leído el post que te hemos dicho?), entonces es tuyo. No miro a nadie, pero que hagas un script que automatiza un proceso en tu tiempo libre, que además está en tu repositorio personal ajeno a la empresa, para que puedas hacer mejor tu propio trabajo no significa que la empresa se lo pueda quedar cuando te vayas. Por mucho que te amenacen, por mucho que te presionen. No cedas. Véndeselo o que te paguen por usarlo.

Escenario 5: Mi jefe me ha cortado el acceso a mi puesto de trabajo, me ha invitado a no volver nunca jamás y a arder en el infierno.

Sería absurdo pensar que un jefe se va a tomar bien que abandones el barco en plena tormenta, pero obviamente si ocurre todo esto lo que debes hacer es solicitarlo por escrito. SIEMPRE que tu jefe te indique algo o te diga algo que creas que es importante, o que no quieres hacer, pídelo por escrito, porque en el 80% de los casos no lo vas a tener.

Iter criminis:

- entregas carta de dimisión dando un aviso de 15 días

- tu jefe se caga en tus muertos

- te quitan el acceso al correo y al ordenador de la empresa

- te invitan verbalmente a marcharte y no volver

(lo pides por escrito)

- repite paso 2 y 4

(lo vuelves a pedir por escrito)

La pregunta sería, ¿tiene sentido volver por la empresa, por tu puesto de trabajo, si la empresa no quiere que sigas trabajando para ellos? Legalmente sigues vinculado por un contrato laboral pero si decides seguir las instrucciones de tu jefe y no volver nunca, ¿qué consecuencias habrá? En la práctica ninguna. ¿Qué van a hacer, despedirte?

Pequeña guía rabbit de supervivencia para programadores:

1. Antes de nada, asume que a tu empresa puede que no le haga la misma ilusión que a ti el hecho de que te cambies de trabajo. Y prepárate para lo peor: recoge tus cosas personales del puesto de trabajo, actualiza la información que tienes en ella, elimina los mensajes de Amazon Prime del correo de trabajo, recopila la información personal que tengas y guárdala en un sitio accesible por si sucede el escenario 5...

2. Todo por escrito. Las palabras se las lleva el viento. Si quieren que no vuelvas, que te lo den por escrito. Si te quedan vacaciones pendientes, que te lo den por escrito. Si te hacen una oferta para que te quedes, que te lo den por escrito. Si tu jefe te falta al respeto y quieres hacérselo saber, se lo mandas por escrito tú a él... Es más sencillo presentar documentos en un juicio que llevar testigos.

3. No estás solo. No hablamos de los compañeros que se quedan en la empresa o de desconocidos hayan pasado por esa misma situación. Lee, pregunta, asesórate. Los sindicatos tienen servicios de orientación jurídica, los colegios de abogados ponen a disposición de la gente clínicas jurídicas o turnos de oficio. Paga una consulta con un buen laboralista o pregunta en la gestoría de tu vecino.

4. Revisa tus condiciones. Algunas veces pensamos que los jefes saben mejor que nadie de nuestras condiciones laborales, cuando lo cierto es que nosotros deberíamos conocerlas mejor. Si te dan una información que no es correcta, como por ejemplo que no puedes trabajar en el mismo sector por "honestidad" con la empresa, coge el contrato y que te indiquen donde está esa cláusula o en qué parte de la nómina te pagaban eso. No es el salario ni una parte del salario, es un complemento especial que cubre la posibilidad de que, precisamente, te vayas de la empresa y no puedas seguir trabajando. Y hazlo por escrito ;)

5. No aguantes mierda que no te corresponde.

Lo capisci bene?


Publicado el 01 de agosto de 2018