Abogados y tecnología, ¿condenados a entenderse?

Abogados y tecnología, ¿condenados a entenderse?
Jun19IV Congreso de Primaveira organizado por la Asociación de Avogados Novos de Vigo: lo qué te has perdido!

Por :NO{legaltech}
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Que la tecnología y la innovación son algo que cuesta a algunos colectivos más que a otros ya no es noticia, y precisamente por este motivo las iniciativas de la Asociación de Avogados Novos de Vigo en este sentido siempre son de agradecer. Hace poco tuvimos el placer de asistir al IV Congreso de Primaveira, la excusa de este colectivo para organizar una jornada original y divertida, de interés para los que se inician en el ejercicio de la abogacía. De los pocos eventos donde se prioriza el conocimiento y el impulso a los novatos con cierto rigor y poco boato institucional. De los de ir al grano, para disgusto de la decana de su colegio. En todos estos años nunca ha faltado ni tecnología ni innovación en el programa, quizá por eso al propio colegio de abogados le importa un rábano lo que hagan sus pequeños.

El programa prometía, y la asistencia no defraudó los esfuerzos de la organización para que este congreso pudiera celebrarse. La primera sesión corrió a cargo de Cristina Carrascosa (@CarrascosaCris) y Bárbara Román (@abogadopenal), que se están aficionando a esto de dar charlas en pareja. Intervinieron algunos sospechosos habituales, como Alejandro Sánchez del Campo (@replicantelegal), José Muelas (@josemuelas), Pilar Vila (@PilarinaVilla), y nuevos perfiles como Alberto Álvarez Román (@A4roman) y nosotros tuvimos el placer de reencontrarnos con muchos compañeros de profesión.

De esta jornada, en la que nos frieron a preguntas sobre trabajo en remoto, herramientas tech para abogados, innovación y nuevos proyectos de software (alguno conseguirá salir adelante, ya veréis), sacamos algunas conclusiones sobre lo que significa la transformación del sector legal:

  • se confirma que ya vivimos en un mundo que ha cambiado, sólo que a los abogados les cuesta más entenderlo. Quizá porque viven aislados en sus despachos, en sus juzgados, en sus mundos, sin entender que su trabajo se va proteger como una reserva india donde acaben siendo exóticas piezas de la sociedad. Al igual que no hace falta acabar una carrera para trabajar en el sector tecnológico, sino para tener el título de ingeniero informático, o hacer empresas o económicas para ser empresario, cada día queda más en evidencia que no necesitas ser abogado (en el sentido colegial de la palabra) para trabajar en el sector legal. Parte de la trasformación de este sector pasará por entender que las profesiones no se estudian, se construyen, y que el negocio de un abogado que no se centre en la parte de negocio está muerto.

Ya no se trata de que el sector legal se suba o no al tren del “ser modernos”, se trata de estar en el mundo. Clientes acostumbrados a solucionar sus problemas a golpe de click buscan profesionales que les ofrezcan ese tipo de soluciones, el que siga pensando que una “sala de espera” en su despacho es un elemento esencial merece que lo destripen. El tiempo es igual de valioso para todos, y si quieres correr una carrera de fórmula 1 no puedes llegar con un burro a la parrilla de salida, porque por mucho que diseñes una estrategia de la leche el burro da para lo que da. Y nada más.

No quieres ni oír hablar de sacar porcentajes de éxito por asuntos similares en tu juzgado, porque nadie conoce mejor que tu procurador las estadísticas, pero te aburre estar pegado al teléfono para concertar citas con clientes que después no vienen o no te pagan. Seguro que tú eres de los que consigue muchas interacciones en redes sociales, pero las horas que te pasas delante del ordenador posteando o tuiteando las puedes dedicar a trabajar si consigues automatizar esas publicaciones. Y así hasta el infinito.

Los abogados están tan acostumbrados a pensar en grandes soluciones para grandes problemas, que no acabar de entender que varias pequeñas soluciones te pueden ayudar en tu día a día. Algunas ya existen, otras habrá que inventarlas, pero quizá invirtiendo el tiempo y el dinero de manera adecuada puedas ayudar a la comunidad legal a que poco a poco vaya mejorando. O venderles tu solución por un módico precio ;)

  • Al cliente, al final, ¿qué le importa si usas blockchain o bluckchan? Esta pregunta se planteó en la primera sesión, y la respuesta correcta es que no. A según qué clientes no les va a suponer un valor añadido el hecho de que uses tecnología en tu día a día, pero las ventajas de utilizar herramientas que como profesional te pueden ahorrar tiempo y dinero indirectamente les afectan a ellos. Si se sienten bien atendidos, volverán o te recomendarán. Y si eres un profesional bien organizado, tendrás tiempo de ir aumentando tu cartera de clientes. Al que tiene un pleito le da lo mismo que uses Google Calendar o Trello, pero si cuando te llama tienes tiempo para atenderlo, o si te adelantas a esa llamada, ganarás un cliente para siempre.

¿Hay que estar en las redes sociales? Si tus clientes no están allí, obviamente no. ¿Es obligatorio usar un CRM? Quizá sólo tienes tres clientes, y no lo necesitas. ¿Vas más rápido o trabajas mejor automatizando procesos? A lo mejor no te has planteado que eso sea para ti. Pero si de verdad quieres estar en el mundo, tómate unos minutos de reflexión como los asistentes al congreso y piensa qué tipo de profesional quieres ser.

Gracias a Iago Otero, nuestra adorada María Mariño, Daniel Leyte, Jana Calero, Ester Alonso y seguro que nos estamos olvidando de alguno más por un año más de Congreso de Primaveira. Innovación en el sector legal es lo que importa, incluso en cosas tan sencillas como organizar un encuentro así. Por muchos años más.


Publicado el 19 de junio de 2018